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Fuentes de calcio: cuál sirve y cuál no

Por Carlos Guedez · Agroguedez · 16 de agosto de 2026

El calcio es de lo más barato que lleva una fórmula, y aun así es donde más se equivoca la gente: o le ponen poco, o le ponen el que no es. Aquí te dejo claro cuál sirve, cuál no y cómo dosificarlo.

Cuando un cerdo se queda rengo sin golpe que lo explique, o una gallina te pone el huevo con la cáscara como papel, casi todo el mundo piensa en enfermedad. La mayoría de las veces es más simple: el alimento no trae el calcio que el animal necesita.

La buena noticia es que el calcio es de los ingredientes más baratos de conseguir. La mala es que no todo lo blanco que parece cal sirve para alimentar.

Las fuentes que sí sirven

Carbonato de calcio (piedra caliza molida). Es la fuente número uno: barata, se consigue en todo el país y el animal la aprovecha bien. Para cerdos se usa molida fina; para ponedoras conviene una parte en partícula gruesa, porque la gallina la va soltando de noche, justo cuando arma la cáscara.

Conchas marinas molidas. Muy buena opción donde se consiguen. Son carbonato de calcio natural y en las ponedoras funcionan igual o mejor que la caliza gruesa.

Hueso calcinado o harina de hueso. Aporta calcio y también fósforo, que casi siempre anda corto en las mezclas caseras. Ojo: tiene que venir de un proceso serio; hueso mal procesado es un riesgo sanitario en tu granja.

Cáscara de huevo tostada y molida. Sirve para reciclar en granjas pequeñas. Tuéstala bien antes de molerla: cruda puede cargar salmonela y enseñar a las gallinas a picarse sus propios huevos.

Las que NO debes usar

Cal viva o cal de construcción. Es óxido o hidróxido de calcio, no carbonato. Quema la boca, el buche y el estómago del animal. Que sea blanca y diga “cal” no la hace alimento: es material de obra.

Yeso. Es sulfato de calcio. En la práctica aporta poco y en exceso descompone la digestión. No lo uses como fuente principal.

Tierra blanca o caliche sin analizar. Nadie te garantiza qué trae. Puede tener plomo o flúor, y eso no se ve a simple vista: se ve después, en el lote.

Cuánto necesita cada animal

  • Cerdos en crecimiento y engorde: la dieta completa debe quedar entre 0,6 y 0,9 % de calcio. Pasarse también es problema: el exceso bloquea el zinc y el fósforo.
  • Cerdas gestantes y lactantes: hacia el rango alto, cerca del 0,9 %. La cerda que amamanta saca el calcio de sus propios huesos si la dieta no se lo da.
  • Gallinas ponedoras: otra liga — entre 3,5 y 4 % de la dieta. Una ponedora invierte unos 2 gramos de calcio en cada cáscara, todos los días.

El detalle que casi nadie corrige

El calcio no trabaja solo: trabaja en pareja con el fósforo. En cerdos, la relación sana anda alrededor de 1,2 a 1,5 partes de calcio por cada parte de fósforo disponible. Si le montas calcio a lo loco sin mirar el fósforo, el animal sigue cojeando aunque el saco de caliza esté nuevo.

Por eso los núcleos y premezclas ya traen el calcio y el fósforo balanceados con las vitaminas y los minerales traza. Tú pones la materia prima de tu zona; la parte fina de la fórmula ya viene resuelta.

¿Quieres que te dure la mejora?

Esto se sostiene con un núcleo bien formulado. Escríbeme y te digo cuál te sirve para lo que tienes.

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